Desde pequeños, al tomar dictado en la escuela, la maestra nos decía: "Punto y seguido", "Punto y aparte", "Punto final" y, sin mayores explicaciones, iniciamos el aprendizaje del uso gramatical de tan importante signo de nuestra escritura. Luego, además del punto, vinieron los dos puntos, el punto y coma, los tres puntos, la coma, en fin, tantos y tantos signos que poco a poco fuimos aprendiendo con el paso de los años.
Ya un poco mayores, algunos obviamos las reglas básicas del punto y aprendimos nuevas expresiones asociadas: "¿Cuál es el punto?", para referirnos al "tema u objetivo"; "Punto de partida" y "Punto de encuentro", para ubicar el lugar de inicio o destino; "Eso es todo. Punto", para terminar la conversación y así, la lista es larga y pletórica de connotaciones y simbolismos por demás curiosos.
Todos sabemos que los signos de puntuación son clave para expresar, clara y precisamente, nuestras ideas y evitar los equívocos. Un simple enunciado o una breve frase, conformará el párrafo o conjunto de ellos, para, finalmente, transmitir el texto de la idea que informará y motivará a la acción.
Bueno, y a todo esto, ¿Qué es el punto? La Real Academia de la Lengua Española lo define así: "El punto (.) es un signo ortográfico circular de pequeñas dimensiones que se usa principal, aunque no exclusivamente, como signo de puntuación. A lo largo de la historia ocupó diferentes lugares en la caja del renglón en función de sus diversos valores, pero en el español actual se escribe en la parte baja y pegado a la palabra o cifra que lo precede."
Muy bien, y ¿Cuáles son las reglas básicas para usar el punto (.)? Recordemos algunas de ellas.
I) El punto como signo delimitador
La función principal del punto consiste en señalar el final del enunciado —que no sea interrogativo o exclamativo—, de un párrafo o de un texto. Lo complementa en esta función delimitadora la mayúscula, que marca siempre el inicio de esas unidades.
a) Si se escribe al final de un enunciado y a continuación, en el mismo renglón se inicia otro, es el punto y seguido.
"No sé. Ni idea. Evidentemente, la foto es importante e indiscreta. Lo suficientemente importante e indiscreta como para que Jean-Paul muriera por ella" (Schwartz Conspiracíón [Esp.1982])
b) Si se escribe al final de un párrafo y el enunciado siguiente inicia un párrafo nuevo, esto es punto y aparte.
"En el mundo literario reina gran expectativa ante la próxima aparición en las librerías de una nueva obra del austriaco Peter Handke, uno de los escritores de lengua alemana más conocidos internacionalmente y con mayores posibilidades de obtener el Nobel de literatura.
Titulada Men Jahr in der Niemandsbucht (literalmente Mi año en la bahía de nadie), la nueva novela de Handke es una voluminosa obra de más de míl páginas (...)" (Tiempo [Col.]16.11.1994)
c) Si aparece al final de un escrito o de una división importante del texto (un capítulo, por ejemplo), será punto final.
Más que un asunto de la ortografía, la elección entre punto y seguido o punto y aparte —o entre el punto y otros signos delimitadores como el punto y coma o los dos puntos—, tiene que ver con destrezas relativas a la organización de la información, a la agrupación de las ideas en los párrafos para que el texto sea claro y coherente. Respetando siempre esta premisa de coherencia, cabe la posibilidad de que la jerarquización de las ideas varíe en función de cómo quiere el que escribe su texto sea interpretado. Observemos los enunciados siguientes:
Dile que no quiero verlo más, que aquí no es bien recibido.
Dile que no quiero verlo más. Que aquí no es bien recibido.
Aunque ambos están correctamente puntuados, la variación en el uso de los signos no implica cambios de significado. No obstante, estas dos secuencias manifiestan un diferente manejo de la información por parte de quien la escribe, de modo que, en la segunda, que organiza las ideas en dos enunciados, se imprime mayor relevancia a cada uno de ellos. Del mismo modo, el mensaje puede expresar diferente relevancia si escribimos:
Ven inmediatamente
Ven. Inmediatamente
La segunda oración dota de un mayor efecto expresivo a la orden manifestada y acentúa el énfasis que el hablante quiere dar al significado expresado por el adverbio.
II) En títulos y subtítulos
Nunca se escribe punto tras los títulos y subtítulos de libros, artículos, capítulos, obras de arte, etc., cuando aparecen aislados (centrados o no) y son el único texto del renglón.
Cien años de soledad
Manual de ortografía
Fundamentos e historia de la escritura latina hasta el siglo VIII
Tampoco se escriben con punto final los títulos y cabeceras de cuadros y tablas.
III) En nombres de autor
No llevan punto al final los nombres de autor en cubiertas, portadas, prólogos, firmas de cartas y otro documentos, o en cualquier otra ocasión en que aparezcan solos en una línea.
Que la abundancia de las cosas, aunque
sean buenas, hace que no se estimen, y la
carestía, aun de las malas, se estima en algo.
Miguel de Cervantes
IV) En dedicatorias
Las dedicatorias que se sitúan al principio de los escritor no suelen llevar punto final, dado que, por lo común, son textos tipográficamente muy marcados, aislados en una página completa, alineados a al derecha y con un cuerpo de letra peculiar.
Para Javier
A Javier, sin cuya ayuda esta obra no hubiera sido posible
A mis abuelos,
a mis padres,
a mis hijos
V) En pies de imagen
Los textos que aparecen bajo ilustraciones, fotografías, diagramas, etc., dentro de un libro o una publicación periódica no suelen cerrarse con punto cuando constituyen etiquetas que describen el contenido de dichas imágenes.
VI) En frases publicitarias (eslóganes)
Las frases publicitarias no llevan punto final cuando aparecen aisladas y con el único texto en su línea o constituidos por dos o más secuencias colocadas en líneas separadas o en mensajes compuestos en dos o más enunciados separados por puntuación interna, el punto final es admisible.
Campeche, paraíso natural
Turismo en México
Tus vacaciones hechas realidad
Nuevo BMW X5. Espíritu de superación.
VII) En enumeraciones en forma de lista
En las clasificaciones o enumeraciones en forma de lista, se escribe punto tras el número o la letra que encabeza cada uno de los elementos numerados.
¿Cuál es la capital de Ohio?
a. Cleveland
b. Cincinnati
c. Columbus
d. Indianápolis
VIII) En índices
En los distintos tipos de índices que aparecen en las obras para facilitar el acceso a la información (indices de contenidos, de materias, onomásticos, cronológicos, etc.) no se escribe punto al final de cada línea.
IX) En direcciones electrónicas
Se emplea el punto para separar los subdominios de las direcciones electrónicas de correo y páginas electrónicas. Sin embargo, el último de esos elementos no va seguido de punto.
info@ibm.com
www.ibm.com
X) Con signos de interrogación, exclamación y puntos suspensivos
Los signos de interrogación y exclamación, por sí mismos, implican la separación equivalente al punto y seguido.
"¡Qué bueno! ¡No me digas que no tiene gracia! ¿Por qué pones esa cara? ¿Tú no te ríes? ¡Es de película!" (Reina Seducción [Esp.1989])
ARQUITECTO: "Me prometiste..." EMPERADOR: "Te prometí, te prometí... ¿Y qué?" (Arrabal Arquitecto [Esp.1975])
XI) Con signos dobles (comillas, paréntesis, corchetes y guiones largos)
Las comillas, los paréntesis, los corchetes y los guiones largos son signos dobles y delimitadores de un segundo discurso. En este sentido, al final de cada uno de ellos, se debe escribir punto y o coma, dependiendo del contexto.
Dijo: "Tú y yo hemos terminado". Tras estas palabras se marchó, dando un portazo. (Creo que estaba muy enfada. No me extraña). En la calle la esperaba Emilio —un buen amigo—. Éste, al verla llegar, sonrió.
Fuente: Ortografía de la lengua española. Real Academia Española, 2010. Asociación de Academias de la Lengua Española, 2010. Espasa Libros, S.L.U., 2010. ISBN 978-84-670-3426-4
Nuevamente, exhorto a mis amables lectores a poner especial cuidado al escribir mensajes, ideas, pensamientos, etc., en cualquier medio postal y electrónico, porque la palabra escrita, a diferencia de la palabra oral, es un ejercicio consciente del intelecto, que nos brinda la oportunidad de pensar antes de actuar (y no al revés).
Los signos de puntuación, aunados a la ortografía, nos permiten expresar respetuosamente nuestras ideas que informarán y motivarán a la acción de todo aquel que paciente y amablemente nos favorece con su lectura.
"¿Qué es la verdad?", se cuestionaba el discípulo. "La verdad es todo aquello que es útil para ti", dijo el maestro.
Opera Prima: Del latín de los literatos al romance de los iletrados. JALT, 2010. Scriptorium ecce studium. Web: https://lnkd.in/eegssvV Email: jlopez@netbusiness.com
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