Nada nuevo bajo el sol, dice el conocido proverbio bíblico y, como siempre, es verdad. Como en un principio, el sol se pone y se levanta, el mar no se sale de sus límites, el universo continúa su marcha puntual sobre rieles de tiempo y espacio, la vida natural sigue su rutina orgánica de nacer, crecer, reproducirse y morir, nada se crea, nada se destruye, todo se transforma. Pero la vida espiritual nace, crece, se reproduce y trasciende. Desde aquellas alturas, no hay nada nuevo bajo el sol. Pero desde las nuestras, la observación individual pudiera, en apariencia, contradecir la verdad.
El poeta nos puede hacer ver cosas nuevas: "Es mar la noche negra, la nube es una concha, la luna es una perla", el tiempo es "una mar sin fondo, de olas que son años". Pero he aquí la contradicción: la novedad no está en lo que existe, sino en quien lo percibe. Hasta el cancionero popular conoce esa relatividad: "Hoy amanece y el sol tiene un raro esplendor; escucho al viento pasar, veo la luna brillar; al mismo cielo lo miro con otro color. Nada es nuevo, sólo que te conocí".
Si el pueblo vivifica la lengua con sus creaciones ¿a quién le corresponde darles el visto bueno? Ciertamente, no al partido de los puristas cuya opinión ya está comprometida de antenamo. Ese privilegio le corresponde al PAPI (Partido Autónomo de Pensamiento Iconoclasta); al usuario de criterio propio, capaz de tomar decisiones congruentes con intuición lingüística. En una palabra, le corresponde a quienes manejan la lengua, no a quienes la lengua maneja.
Fuente: Pasatiempos de Pura Lengua. Javier C. Bravo Magaña, Universidad de Colima, Dirección General de Publicaciones, Enero de 2013. ISBN 978-607-9136-95-6
Opera Prima: Del latín de los literatos al romance de los iletrados. JALT, 2010. Scriptorium ecce studium. Web: https://lnkd.in/eegssvV Email: jlopez@netbusiness.com
Al enriquecimiento de nuestra maravillosa lengua romance | Web: https://lnkd.in/eegssvV | Email: jlopez@netbusiness.com
Friday, August 26, 2016
Saturday, March 12, 2016
Numeralis
Quizás te hayas preguntado por qué las esferas de algunos relojes muestran la cuarta hora como IIII. De hecho, el
decimocuarto rey Luis de Francia, universalmente conocido en la
actualidad como Luis XIV, en realidad prefería que le conociera como
Luis XIIII y tenia por norma que sus relojes mostraran las 4 en punto
como IIII en punto.
Curiosamente, los antiguos romanos no tenían ningún símbolo concreto para el cero. Algunas construcciones nunca fueron utilizadas, como MCM para representar 1900, sino que se introdujeron por motivos estilísticos en tiempos modernos, pues habrían escrito MDCCCC.
Los siete símbolos básicos que usaban los romanos eran I, X, C, M, para las decenas; y V, L, D, las mitades. Se ha propuesto que el uso de I, II, III, IIII proviene del aspecto de contar por los dedos, la V de la forma de la mano, y que invirtiéndola y uniendo ambas manos forman la X obtenemos dos manos o diez dedos. C proviene de centum y M de mille, vocablos del latín para cien y mil, respectivamente.
La necesidad de contar está intimamente ligada al desarrollo de la actividad y el pensamiento humanos. No obstante, los números romanos son referenciales, es decir, para poner un orden y lugar de las cosas como capítulos, partes, secciones, tomos, siglos, congresos, asambleas, festivales, y no para hacer cuentas. Por ejemplo, el significado de MMMCDXLIIII sólo se vuelve obvio cuando mentalmente se introducen paréntesis de forma que (MMM)(CD)(XL)(IIII) se lea después como 300 + 400 + 40 + 4 = 3444. Pero si intentamos sumar (o mejor aun multiplicar) MMMCDXLIIII + CCCXCIIII tendríamos que calcularla primero en el sistema decimal y luego traducir el resultado a la notación romana: 3444 + 394 = 3838, es decir, MMMDCCCXXXVIII.
Los numerales son cuantificadores y no constituyen una clase gramatical unitaria. Todos ellos participan en operaciones de cómputo que siguen la escala de los números naturales.
Los números cardinales proporcionan la medida numérica de un conjunto de entidades, como diez, veintitrés, cincuenta. Los numerales ordinales expresan el lugar que ocupa una determinada unidad en una serie, como primero, quinto, duodécimo, vigesimoquinto.
Los numerales fraccionarios o partitivos (1/N) indican partes o fracciones de una unidad segmentable, como undécima o centésima (parte). Los numerales multiplicativos o múltiplos (x N) expresan el resultado de multiplicar una cantidad por un número natural: doble, triple, séptuple, nónuple, décuple, céntuple.
La ortografía para expresar los diversos numerales establece reglas básicas que nos remite al sentido original de la expresión. Si bien es cierto que el lenguaje está en constante cambio, a continuación algunas sugerencias:
LXXV Convención Estatal Educativa (Se lee: "septuagésima quinta convención estatal educativa")
Capítulo V ("capítulo quinto" o "capítulo cinco")
XI Congreso Indigenista ("undécimo congreso indigenista")
LXII Legislatura ("Sexagésima segunda Legislatura")
Siglo XII ("siglo duodécimo" o "siglo doce")
Benedicto XVI ("Benedicto decimosexto" o "Benedicto dieciséis")
50º Aniversario ("quincuagésimo aniversario")
32, 33, etc. ("treinta y dos, treinta y tres, etc.")
42, 43, etc. ("cuarenta y dos, cuarenta y tres, etc." -y así hasta el 90-)
1 000 000 000 ("mil millones" o "un millardo")
www.... ("triple doble u..." o "triple uve doble", no "doble u doble u doble u...")
Fuente: Nueva gramática de la lengua española, Real Academia Española, 2009. Asociación de Academias de la Lengua Española, 2009. Espasa Libros, S.L.U., 2009. ISBN 978-84-670-3245-1
Fuente: Ortografía de la lengua española, Real Academia Española, 2010. Asociación de Academias de la Lengua Española, 2010. Espasa Libros, S.L.U., 2010. ISBN 978-84-670-3426-4
Fuente: 50 Cosas que hay que saber sobre matemáticas. Tony Crilly, Editorial Planeta, S.A. Primera Edición en México, 2014. ISBN 978-607-9377-64-9
Fuente: Redacción en movimiento. Herramientas para el cultivo de la palabra. Carlos López, CL Editorial Praxis, S.A. de C.V. Cuarta Edición, 2015. ISBN 978-607-420-163-5
Opera Prima: Del latín de los literatos al romance de los iletrados. JALT, 2010. Omnia Sponte Fluant. Web: https://lnkd.in/eegssvV Email: jlopez@netbusiness.com
Curiosamente, los antiguos romanos no tenían ningún símbolo concreto para el cero. Algunas construcciones nunca fueron utilizadas, como MCM para representar 1900, sino que se introdujeron por motivos estilísticos en tiempos modernos, pues habrían escrito MDCCCC.
Los siete símbolos básicos que usaban los romanos eran I, X, C, M, para las decenas; y V, L, D, las mitades. Se ha propuesto que el uso de I, II, III, IIII proviene del aspecto de contar por los dedos, la V de la forma de la mano, y que invirtiéndola y uniendo ambas manos forman la X obtenemos dos manos o diez dedos. C proviene de centum y M de mille, vocablos del latín para cien y mil, respectivamente.
La necesidad de contar está intimamente ligada al desarrollo de la actividad y el pensamiento humanos. No obstante, los números romanos son referenciales, es decir, para poner un orden y lugar de las cosas como capítulos, partes, secciones, tomos, siglos, congresos, asambleas, festivales, y no para hacer cuentas. Por ejemplo, el significado de MMMCDXLIIII sólo se vuelve obvio cuando mentalmente se introducen paréntesis de forma que (MMM)(CD)(XL)(IIII) se lea después como 300 + 400 + 40 + 4 = 3444. Pero si intentamos sumar (o mejor aun multiplicar) MMMCDXLIIII + CCCXCIIII tendríamos que calcularla primero en el sistema decimal y luego traducir el resultado a la notación romana: 3444 + 394 = 3838, es decir, MMMDCCCXXXVIII.
Los numerales son cuantificadores y no constituyen una clase gramatical unitaria. Todos ellos participan en operaciones de cómputo que siguen la escala de los números naturales.
Los números cardinales proporcionan la medida numérica de un conjunto de entidades, como diez, veintitrés, cincuenta. Los numerales ordinales expresan el lugar que ocupa una determinada unidad en una serie, como primero, quinto, duodécimo, vigesimoquinto.
Los numerales fraccionarios o partitivos (1/N) indican partes o fracciones de una unidad segmentable, como undécima o centésima (parte). Los numerales multiplicativos o múltiplos (x N) expresan el resultado de multiplicar una cantidad por un número natural: doble, triple, séptuple, nónuple, décuple, céntuple.
La ortografía para expresar los diversos numerales establece reglas básicas que nos remite al sentido original de la expresión. Si bien es cierto que el lenguaje está en constante cambio, a continuación algunas sugerencias:
LXXV Convención Estatal Educativa (Se lee: "septuagésima quinta convención estatal educativa")
Capítulo V ("capítulo quinto" o "capítulo cinco")
XI Congreso Indigenista ("undécimo congreso indigenista")
LXII Legislatura ("Sexagésima segunda Legislatura")
Siglo XII ("siglo duodécimo" o "siglo doce")
Benedicto XVI ("Benedicto decimosexto" o "Benedicto dieciséis")
50º Aniversario ("quincuagésimo aniversario")
120º Piso ("centésimo vigésimo piso")
Año 2016 ("Año dos mil dieciséis" o "dosmilésimo decimosexto")
Los años 80 ("la octava década" o "el octavo decenio", no "los ochenta")
22, 23, etc. ("veintidós, veintitrés, etc.")Los años 80 ("la octava década" o "el octavo decenio", no "los ochenta")
32, 33, etc. ("treinta y dos, treinta y tres, etc.")
42, 43, etc. ("cuarenta y dos, cuarenta y tres, etc." -y así hasta el 90-)
1 000 000 000 ("mil millones" o "un millardo")
www.... ("triple doble u..." o "triple uve doble", no "doble u doble u doble u...")
Fuente: Nueva gramática de la lengua española, Real Academia Española, 2009. Asociación de Academias de la Lengua Española, 2009. Espasa Libros, S.L.U., 2009. ISBN 978-84-670-3245-1
Fuente: Ortografía de la lengua española, Real Academia Española, 2010. Asociación de Academias de la Lengua Española, 2010. Espasa Libros, S.L.U., 2010. ISBN 978-84-670-3426-4
Fuente: 50 Cosas que hay que saber sobre matemáticas. Tony Crilly, Editorial Planeta, S.A. Primera Edición en México, 2014. ISBN 978-607-9377-64-9
Fuente: Redacción en movimiento. Herramientas para el cultivo de la palabra. Carlos López, CL Editorial Praxis, S.A. de C.V. Cuarta Edición, 2015. ISBN 978-607-420-163-5
Opera Prima: Del latín de los literatos al romance de los iletrados. JALT, 2010. Omnia Sponte Fluant. Web: https://lnkd.in/eegssvV Email: jlopez@netbusiness.com
Monday, February 1, 2016
Praepositio
Muy probablemente, en los albores de nuestra enseñanza básica, aprendimos, a fuerza de repetir sin cesar, una lista de palabras que nos servían para hilar adecuadamente nuestras ideas. Estas palabras las llamamos preposiciones que, advirtiendo su expresión y significado pero sin sentirla del todo, recitábamos una y otra vez: «a, ante, bajo, cabe, con, contra,...» y el reto constante era dónde, cómo y cuándo utilizarlas correctamente.
Ahora bien, si nos remitimos a las definiciones del Diccionario de la lengua española que establece que las preposiciones son «palabras invariables y por lo general átonas que se caracterizan por introducir un complemento que en la tradición gramatical hispánica se denomina término» (?) o del Diccionario del español de México: «Palabra invariable que establece un nexo entre cualquier elemento de una oración y un complemento, constituido generalmente por un sustantivo o un pronombre, que recibe el nombre de término de preposición» (?), agradeceríamos la siempre bien recibida verbigracia para clarificar el concepto.
En sí misma, la definición no es suficiente para establecer las reglas adecuadas para enlazar palabras y términos en una oración coherente. Además, el uso frecuente de expresiones cotidianas producto de la jergalidad provocan transformaciones inapropiadas del pensamiento.
A continuación algunas sugerencias de las principales preposiciones:
a menos que venga (en lugar de "a menos de que venga" )
acordarse de que (acordarse que)
acto por realizarse (acto a realizarse)
aviones a reacción (aviones de reacción)
avisar que (avisar de que)
basta verlo (basta con verlo)
buque a vapor (buque de vapor)
caer en cuenta (darse cuenta)
cocinas a gas (cocinas de gas)
con base en (con base a)
con la mayor brevedad (a la mayor brevedad)
con relación a (en relación a)
con tal que (con tal de que)
condiciones en las cuales (condiciones bajo las cuales)
conforme con (conforme a)
chocó contra un árbol (chocó con un árbol)
contar por los dedos (contar con los dedos)
consistir en (consistir de)
con dirección a (en dirección a)
de acuerdo con (de acuerdo a)
desde el punto de vista (bajo el punto de vista)
desde 200 hasta 300 (desde 200 a 300)
del primero al sexto (desde el primero al sexto)
diferente de (diferente a)
disentir de algo (disentir con algo)
dividir por (dividir entre)
durante el gobierno (bajo el gobierno)
ejecutar en el piano (ejecutar al piano)
en concordancia con (en concordancia a)
en relación con (en relación a)
estar relacionado con (estar relacionado a)
estar seguro de que (estar seguro que)
grosso modo (a grosso modo)
gusto en conocerle (gusto de conocerle)
hagamos cuenta (hagamos de cuenta)
heredó de su padre (heredó a su padre)
jarabe contra la tos (jarabe para la tos)
lo dice en verdad (lo dice de verdad)
mayor que (mayor a)
mirarse en el espejo (mirarse al espejo)
notar que (notar de que)
olla de presión (olla a presión)
paso para peatones (paso de peatones)
por cuenta de (a cuenta de)
quedó en venir (quedó de venir)
respecto de (respecto a)
tener en cuenta que (tener en cuenta de que)
Fuente: Redacción en movimiento. Herramientas para el cultivo de la palabra. Carlos López, CL Editorial Praxis, S.A. de C.V. Cuarta Edición, 2015. ISBN 978-607-420-163-5
Fuente: Nueva gramática de la lengua española, Real Academia Española, 2009. Asociación de Academias de la Lengua Española, 2009. Espasa Libros, S.L.U., 2009. ISBN 978-84-670-3245-1
Fuente: Diccionario de la lengua española, Real Academia Española, 2014. Espasa Libros, S.L.U., 2009. ISBN 978-84-670-4189-7
Fuete: Diccionario del español de México. El Colegio de México, A.C. 2011, ISBN 979-607-462-142-6
Opera Prima: Del latín de los literatos al romance de los iletrados. JALT, 2010. Scriptorium ecce studium. Web: https://lnkd.in/eegssvV Email: jlopez@netbusiness.com
Ahora bien, si nos remitimos a las definiciones del Diccionario de la lengua española que establece que las preposiciones son «palabras invariables y por lo general átonas que se caracterizan por introducir un complemento que en la tradición gramatical hispánica se denomina término» (?) o del Diccionario del español de México: «Palabra invariable que establece un nexo entre cualquier elemento de una oración y un complemento, constituido generalmente por un sustantivo o un pronombre, que recibe el nombre de término de preposición» (?), agradeceríamos la siempre bien recibida verbigracia para clarificar el concepto.
En sí misma, la definición no es suficiente para establecer las reglas adecuadas para enlazar palabras y términos en una oración coherente. Además, el uso frecuente de expresiones cotidianas producto de la jergalidad provocan transformaciones inapropiadas del pensamiento.
A continuación algunas sugerencias de las principales preposiciones:
a menos que venga (en lugar de "a menos de que venga" )
acordarse de que (acordarse que)
acto por realizarse (acto a realizarse)
aviones a reacción (aviones de reacción)
avisar que (avisar de que)
basta verlo (basta con verlo)
buque a vapor (buque de vapor)
caer en cuenta (darse cuenta)
cocinas a gas (cocinas de gas)
con base en (con base a)
con la mayor brevedad (a la mayor brevedad)
con relación a (en relación a)
con tal que (con tal de que)
condiciones en las cuales (condiciones bajo las cuales)
conforme con (conforme a)
chocó contra un árbol (chocó con un árbol)
contar por los dedos (contar con los dedos)
consistir en (consistir de)
con dirección a (en dirección a)
de acuerdo con (de acuerdo a)
desde el punto de vista (bajo el punto de vista)
desde 200 hasta 300 (desde 200 a 300)
del primero al sexto (desde el primero al sexto)
diferente de (diferente a)
disentir de algo (disentir con algo)
dividir por (dividir entre)
durante el gobierno (bajo el gobierno)
ejecutar en el piano (ejecutar al piano)
en concordancia con (en concordancia a)
en relación con (en relación a)
estar relacionado con (estar relacionado a)
estar seguro de que (estar seguro que)
grosso modo (a grosso modo)
gusto en conocerle (gusto de conocerle)
hagamos cuenta (hagamos de cuenta)
heredó de su padre (heredó a su padre)
jarabe contra la tos (jarabe para la tos)
lo dice en verdad (lo dice de verdad)
mayor que (mayor a)
mirarse en el espejo (mirarse al espejo)
notar que (notar de que)
olla de presión (olla a presión)
paso para peatones (paso de peatones)
por cuenta de (a cuenta de)
quedó en venir (quedó de venir)
respecto de (respecto a)
tener en cuenta que (tener en cuenta de que)
Fuente: Redacción en movimiento. Herramientas para el cultivo de la palabra. Carlos López, CL Editorial Praxis, S.A. de C.V. Cuarta Edición, 2015. ISBN 978-607-420-163-5
Fuente: Nueva gramática de la lengua española, Real Academia Española, 2009. Asociación de Academias de la Lengua Española, 2009. Espasa Libros, S.L.U., 2009. ISBN 978-84-670-3245-1
Fuente: Diccionario de la lengua española, Real Academia Española, 2014. Espasa Libros, S.L.U., 2009. ISBN 978-84-670-4189-7
Fuete: Diccionario del español de México. El Colegio de México, A.C. 2011, ISBN 979-607-462-142-6
Opera Prima: Del latín de los literatos al romance de los iletrados. JALT, 2010. Scriptorium ecce studium. Web: https://lnkd.in/eegssvV Email: jlopez@netbusiness.com
Friday, January 1, 2016
Oxímoron
Oxímoron (u Oximoron)
Esta palabra contiene el ejemplo en la etimología. Se deriva del griego oxýs, «agudo», y moron, «estúpido»: «estupidez aguda».
La RAE la define así: «Combinación en una misma estructura sintáctica de dos palabras o expresiones de significado opuesto, que originan un nuevo sentido: por ejemplo, «un silencio atronador».
Borges, en «El zahir», define esta palabra: «En la figura que se llama oximoron, se aplica a una palabra un epíteto que parece contradecirla; así, los gnósticos hablaron de luz oscura; los alquimistas, de un Sol negro».
El poeta también la utiliza en «El aleph»:
"Beatriz era alta, frágil, muy ligeramente inclinada; había en su andar (si el oximoron es tolerable) una como graciosa torpeza, un principio de éxtasis" Borges
"Déjame en paz, pacífico furioso, villano hidalgo, tímido arrogante, cuerdo loco, filósofo ignorante, ciego lince, seguro cauteloso." Lope de Vega
"Tengo una soledad tan concurrida." Mario Benedetti
agridulce
alarma silenciosa
conservantes naturales
copia original
cuadratura del círculo
derecha siniestra
falsa realidad
hielo abrasador
huellas imborrables
humilde orgullo
humor serio
intimidad compartida
más allá del infinito
mesa redonda
muerto viviente
música militar
opción obligatoria
pequeño gigante
pequeño gran
peso pluma
piadoso crimen
presencia desierta
realidad virtual
realismo mágico
secreto a voces
simples complicaciones
única opción
Fuente: Redacción en movimiento. Herramientas para el cultivo de la palabra. Carlos López, CL Editorial Praxis, S.A. de C.V. Cuarta Edición, 2015. ISBN 978-607-420-163-5
Opera Prima: Del latín de los literatos al romance de los iletrados. JALT, 2010. Scriptorium ecce studium. Web: https://lnkd.in/eegssvV Email: jlopez@netbusiness.com
Esta palabra contiene el ejemplo en la etimología. Se deriva del griego oxýs, «agudo», y moron, «estúpido»: «estupidez aguda».
La RAE la define así: «Combinación en una misma estructura sintáctica de dos palabras o expresiones de significado opuesto, que originan un nuevo sentido: por ejemplo, «un silencio atronador».
Borges, en «El zahir», define esta palabra: «En la figura que se llama oximoron, se aplica a una palabra un epíteto que parece contradecirla; así, los gnósticos hablaron de luz oscura; los alquimistas, de un Sol negro».
El poeta también la utiliza en «El aleph»:
"Beatriz era alta, frágil, muy ligeramente inclinada; había en su andar (si el oximoron es tolerable) una como graciosa torpeza, un principio de éxtasis" Borges
"Déjame en paz, pacífico furioso, villano hidalgo, tímido arrogante, cuerdo loco, filósofo ignorante, ciego lince, seguro cauteloso." Lope de Vega
"Tengo una soledad tan concurrida." Mario Benedetti
agridulce
alarma silenciosa
conservantes naturales
copia original
cuadratura del círculo
derecha siniestra
falsa realidad
hielo abrasador
huellas imborrables
humilde orgullo
humor serio
intimidad compartida
más allá del infinito
mesa redonda
muerto viviente
música militar
opción obligatoria
pequeño gigante
pequeño gran
peso pluma
piadoso crimen
presencia desierta
realidad virtual
realismo mágico
secreto a voces
simples complicaciones
única opción
Fuente: Redacción en movimiento. Herramientas para el cultivo de la palabra. Carlos López, CL Editorial Praxis, S.A. de C.V. Cuarta Edición, 2015. ISBN 978-607-420-163-5
Opera Prima: Del latín de los literatos al romance de los iletrados. JALT, 2010. Scriptorium ecce studium. Web: https://lnkd.in/eegssvV Email: jlopez@netbusiness.com
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